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Cadena del gas natural


El gas natural recorre desde el yacimiento un largo camino hasta los consumidores finales.

El gas natural recorre desde el yacimiento un largo camino hasta los consumidores finales. La cadena del gas natural es el conjunto de etapas por los que pasa dicho hidrocarburo desde que se encuentra en el yacimiento hasta que llega al consumidor final. Dependiendo de cómo se realice el transporte del gas natural, en estado gaseoso o líquido, la cadena estará constituida por diferentes etapas.

A continuación se describe cada uno de los eslabones que constituyen la cadena de valor del gas natural.

cadena valor del gas natural

Descripción de las distintas fases de la cadena del gas natural donde UNION FENOSA GAS está presente, desde el aprovisionamiento en origen, hasta el consumidor final, pasando por la licuefacción, transporte marítimo y regasificación.

Yacimientos

Un yacimiento de gas es la acumulación de este hidrocarburo bajo la superficie terrestre. Los hidrocarburos se encuentran saturando los poros o fisuras de las rocas que los albergan. Es decir, se puede definir como una formación geológica porosa y permeable que acumula hidrocarburos líquidos y/o gas natural en una estructura o trampa sellada por un nivel o formación impermeable, para evitar que migre a la superficie y se pierda en la atmósfera.

Una vez extraído el gas natural de los yacimientos, es necesario procesarlo y tratarlo para que pueda ser transportado y comercializado posteriormente (deben cumplirse los estándares de seguridad y calidad en las infraestructuras y en los puntos de entrega).

Para poder realizar su transporte en estado líquido (GNL) deben eliminarse los componentes que puedan interferir en el proceso de enfriamiento del gas, mientras que para el transporte por gasoducto deberán eliminarse compuestos corrosivos que pudieran deteriorar los gasoductos. Para lograr este objetivo se reducirá el contenido de agua y se eliminarán los gases ácidos (sulfhídrico y dióxido de carbono) así como nitrógeno y mercurio.

Una vez tratado el gas, su transporte podrá entonces realizarse en fase gaseosa a través de los gasoductos, o bien, licuado en buques metaneros.

En fase gaseosa, la cadena de gas se simplifica y la licuefacción, el transporte marítimo y la regasificación se suprimen.

Licuefacción del gas natural

Una vez que el gas natural ha sido tratado, se procede a la licuefacción del gas natural para poder transportarlo por vía marítima, aprovechando el hecho de que al licuarse, el gas ocupa un volumen aproximadamente seiscientas veces menor. El proceso de licuefacción supone cuantiosas inversiones y consume una gran cantidad de energía, por lo que, en general, sólo se elige este método cuando la distancia al punto de consumo es excesivamente grande para su transporte ‘económico’ por un gasoducto terrestre. Se estima que para distancias superiores a los 2.500 kilómetros resulta rentable económicamente hacerlo en forma de GNL.

El proceso de producción de GNL está basado en el enfriamiento del gas natural hasta una temperatura de aproximadamente -160ºC, a la cual se transforma en estado líquido a presión atmosférica.

Como se ha descrito con anterioridad, el gas natural debe ser sometido, antes del proceso de licuefacción, a una serie de procesos para eliminar los hidrocarburos pesados y los contaminantes que no se hayan eliminado en la planta de tratamiento del yacimiento una vez extraído.

El gas de alimentación a la planta se suele suministrar a temperatura ambiente, que suele ser la del gasoducto de entrada a la planta, y a una presión que dependerá de las condiciones de la red de gas.

Una ventaja adicional del GNL es que no vincula los puntos de consumo con determinados orígenes de gas, lo que facilita la diversificación de los aprovisionamientos, aumentando la seguridad de suministro, y la competitividad en la fase de su comercialización.

Transporte marítimo

El transporte de GNL hasta las plantas de regasificación en buques metaneros está sumamente especializado, tanto en su diseño como en los materiales, ya que debe mantenerse en todo momento las condiciones criogénicas de almacenamiento del gas licuado durante su transporte.

Como ningún sistema de contención de carga es efectivo al 100 por ciento, se produce, de manera natural e inevitable, la evaporación de parte del GNL transportado. Esta cantidad, denominada técnicamente ‘boil-off’, depende del sistema de contención del metanero, la cantidad transportada y la temperatura exterior.

Los metaneros pueden ser de dos tipos atendiendo a la tipología de tanques que incorporen (de membrana o esféricos de tanques independientes autoportados) y la propulsión de estos buques aprovecha el ‘boil-off’, así como un sistema diesel eléctrico, con motores que queman fuel-oil.

La capacidad de los metaneros les permite albergar cargas que pueden variar entre los 25.000 m3 y los 270.000 m3, siendo los volúmenes hoy más comunes los comprendidos entre 140.000 m3 y 170.000 m3.

Plantas de regasificación

Una vez que el buque metanero atraca en la terminal regasificadora, el GNL se descarga, almacena y regasifica. La descarga del GNL se realiza a través de los brazos de descarga de los buques, con los que se bombea el GNL directamente a los tanques criogénicos de almacenamiento.

Para su inyección en la red de transporte, el GNL se transforma de nuevo a su estado gaseoso mediante un mero proceso físico de aumento de temperatura (proceso de vaporización, mediante un intercambio de calor con el agua tomada del mar). El GNL también se pueda cargar directamente en camiones cisterna que lo transportan por carretera hasta los puntos de consumo (en las plantas satélite se regasificará). Estas plantas alimentan a las redes de distribución a las que no llega la red de transporte o a consumidores industriales que disponen de suficiente volumen de consumo para tener sus propias instalaciones de regasificación.

Distribución

De los gasoductos a alta presión, el gas natural llega a los puntos de consumo a través de las redes de distribución (conjunto de conducciones de gas de menor diámetro y presión de diseño).

Las estaciones de regulación y medida (ERM), situadas en los nodos de conexión de las redes de transporte y las de distribución, adaptan la presión del caudal de gas a la presión requerida para que pueda ser utilizado por los consumidores finales.La presión a la que se suministra el gas dependerá del tipo de cliente, variando desde presiones inferiores a 0,05 bares para los consumidores domésticos hasta presiones superiores a 40 bares en las entregas a las plantas de generación eléctrica y grandes consumidores industriales.