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Newsletter UFG - Enero 2020

Los gases renovables: el hidrógeno verde


Los gases renovables son cualquier gas que proceda o sea producido a partir de materias primas o fuentes de origen renovable. El hidrógeno y el biometano son energías renovables no eléctricas y soluciones clave en el desarrollo de una economía circular y en el proceso de transición hacia un modelo descarbonizado.

Hidrógeno verde y gas natural renovable

Entre los combustibles del futuro existe uno que no para de generar comentarios e interés: el hidrógeno verde. Una energía 100% limpia y con emisiones cero de CO2 que se está posicionando como vector energético de referencia en un modelo futuro libre de carbono.

¿Qué es el hidrógeno verde?

Existen muchas formas de producir hidrógeno y, además, diversos tipos de hidrógeno en función de las fuentes y métodos de producción utilizados para su generación.

El hidrógeno (H2) es considerada una de las energías más prometedora para el futuro próximo debido a que su combustión no resulta contaminante. El hidrógeno, cuando se combina con el oxigeno del aire, libera energía generando solamente vapor de agua como producto de la combustión. Puede almacenarse como gas a presión y como líquido o distribuirse a través de las ya existentes infraestructuras gasistas.

El hidrógeno prácticamente no se encuentra en estado libre en la Tierra, por lo que no es una energía primaria. Sin embargo, puede producirse a partir de distintos precursores mediante procesos químicos o bioquímicos.

Podemos distinguir, por ejemplo, el denominado hidrógeno gris que se genera a partir del reformado de vapor de gas natural sin captura de CO2. Y el hidrógeno azul, que se produce a partir del mismo reformado, pero siguiendo un proceso de captura de ese CO2, de tal forma que se considera de baja emisión de carbono. No obstante, ninguna de las dos tipologías señaladas puede ser considerada como gas renovable.

El hidrógeno renovable, también conocido como hidrógeno verde, es el producido por electrólisis del agua a partir de electricidad proveniente de fuentes renovables. Este proceso no emite CO2 y transforma el agua en moléculas de gases de hidrógeno y oxígeno, usando electricidad producida por fuentes renovables.

Todos estos gases pueden ser depurados, enriquecidos o transformados en un gas rico en CH4, con composición similar a la del gas natural y, por tanto, susceptibles de ser inyectados y transportados a través de la red de distribución gasista.

El potencial del hidrógeno verde viene definido por tres características fundamentales:

  • Capacidad para almacenar el excedente generado por energías renovables; podría ser clave para garantizar el suministro energético en un contexto de mayor participación en la generación eléctrica de las renovables convencionales.
  • Posibilidad de transformación en varias formas de energía, como electricidad, gas sintético o calor; todo esto se traduce en múltiples aplicaciones para la industria o la movilidad.
  • Utilización en sectores clave que no tienen opciones obvias de descarbonización, como por ejemplo la industria intensiva en procesos con altas temperaturas y el transporte de mercancías.

Energía para la transición

Los gases renovables, tanto el hidrógeno verde, como el biometano, son energías que van a tener un papel clave para que el proceso de transición hacia un nuevo modelo energético e industrial bajo en carbono sea una realidad.

Según la asociación de operadores de gas europeos Gas for Climate, el uso de 270 bcm (miles de millones de metros cúbicos) de hidrógeno verde y metano renovable a través de la infraestructura gasista existente en Europa supondría el ahorro anual de 217.000 millones de euros en 2050, en comparación con un sistema energético con una presencia residual de gas.

Además, según esta misma asociación, la producción a gran escala de gases renovables puede crear entre 1,7 y 2,4 millones de puestos de trabajo en el horizonte 2050, de los cuales entre 600-800 mil serían empleos directos.

Una oportunidad para España

Para la Asociación Española del Hidrógeno (Aeh2), este vector energético puede ayudar a descarbonizar todo el sector transporte (vehículos ligeros, transporte pesado por carretera, ferroviario, marítimo…), así como el consumo energético del conjunto de la industria y las viviendas del país. De esta manera, España podría convertirse en un país líder en producción de hidrógeno verde, aprovechando el gran potencial en todo el territorio.

El hidrógeno verde supone por tanto una oportunidad tecnológica que España podría aprovechar, ya que cuenta con una posición privilegiada para producirlo a gran escala gracias a su capacidad instalada de generación renovable eléctrica y a la capilaridad de su red de infraestructuras gasistas, ya preparada para transportar y almacenar gases renovables.

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